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Respuestas del notario

Necesito información sobre la evolución histórica del Notariado

No puedo darle una visión muy detallada, pues ello desbordaría la finalidad de este consultorio. Me limitaré a comunicarle unas ideas generales, y a aconsejarle un buen libro.

Aunque existen precedentes en el Derecho Romano, y aun en civilizaciones más antiguas, el Notariado, tal y como lo conocemos hoy en día, nace en la Edad Media. Nace para cubrir una necesidad específica: ya que la cultura se ha refugiado en los monasterios, y la mayoría de la población es analfabeta, es necesario que los contratos entre los particulares sean escritos por alguien, pues los contratos verbales suelen ser fuente de litigios. El notario primitivo sólo sabe leer y escribir, pero a medida que va evolucionando, adquiere cada vez más conocimientos jurídicos, para prestar a sus clientes no sólo forma escrita, sino también asesoramiento jurídico. Además, comienza a conservar él mismo el escrito original, entregando a las partes copias. El paso fundamental lo da el poder público, que partiendo de la presunción de que los actos en los que ha intervenido notario están bien hechos, les dota de una especial eficacia, frente al simple documento privado, redactado entre partes que pueden ser ignorantes en Derecho. El Estado delega en el Notariado la función de la fe pública extrajudicial, que dota al documento notarial de una fuerza y validez de la que carece el documento privado: por ejemplo, le da eficacia ejecutiva (si queremos hacer cumplir lo contenido en una escritura, en el juzgado iremos directamente a la fase ejecutiva, ahorrándonos toda la fase declarativa previa). Se configura el Notariado como un órgano cuya finalidad fundamental es la de evitar litigios: lo documentado notarialmente difícilmente desembocará en pleito, pues está redactado por un experto. Y si se produce el pleito, tiene esa especial eficacia que le confiere la fe pública.

Éste es el sistema del Notariado latino, vigente en la mayoría de los países europeos, sudamericanos, Japón, estado de Luisiana, parte francófona de Canadá, algunos países africanos y que va siendo acogido en muchos países de la Europa del Este, y de otras zonas del mundo, pues se encuentra en franca expansión, frente al sistema anglosajón, menos evolucionado, que rige en la mayor parte de los países anglosajones. Si quiere tener una visión completa de la evolución histórica del Notariado español, con múltiples incursiones en el Notariado europeo, pues la evolución es paralela, le aconsejo la obra de José Bono, Historia del derecho notarial español , publicado en el año 1979 por la junta de decanos de los colegios notariales de España, que podrá encontrar en bibliotecas jurídicas.

Le recomiendo el análisis que al respecto hizo el notario Vicente Martorell García en la Conferencia “Sistemas documentales. El sistema anglosajón y el sistema latino, ventajas e inconvenientes. El sistema español” pronunciada en la Universidad de Almería el día 26 de marzo de 2010 (puede solicitarla a los responsables de la Cátedra de Derecho Notarial Vallet de Goytisolo). En la misma hizo el siguiente repaso de la historia del notario:

“Haciendo un poco de historia la evolución del Notariado es la de la transformación del modesto redactor de documentos en el profesional del Derecho que ejerce una función privada de interés público consistente en el asesoramiento, control de legalidad y documentación fehaciente de los actos y negocios de los particulares en orden a la seguridad del tráfico jurídico.

o En el Derecho Romano Clásico la figura del notario es desconocida pues los negocios, aunque solemnes, son verbales.
o En la evolución posterior, con la expansión de la “civitas” decae el ritualismo clásico y se generaliza el documento, todavía sin fuerza legal y cuya redacción estaba a cargo de una gran diversidad de personas, que con uno u otro nombre continúan existiendo en la Edad Media.
o Pero es en los siglos XII y XIII, con la pujanza económica de las ciudades del Norte de Italia y la recepción del Derecho Romano por la Escuela de Bolonia, cuando se sientan las bases del Notariado latino que, al servicio de una sociedad que lo apoya, consigue el privilegio de la autenticidad para sus documentos en la célebre Decretal del Papa Alejandro III “Scripta authentica”.
o Las Partidas, por su parte, reprodujeron la construcción notarial de la Escuela de Bolonia, correspondiendo al Rey el nombramiento de Escribanos (que tenían que ser buenos, leales y entendidos, y saber bien escribir).
o Momento decisivo es la Pragmática de Alcalá de 1503 de los Reyes Católicos, que crea el Protocolo y regula la autorización del instrumento público, siglos antes de la Ley francesa de Ventoso de 1803.
o Sin embargo, la multiplicidad de designaciones y de oficios notariales, la falta en ocasiones de formación jurídica y las desigualdades en la demarcación hicieron necesaria la unificación y perfección del Notariado, a lo que responde la Ley de 1862. Dicha Ley tiene su origen en la corriente general codificadora del siglo XIX y constituye el complemento indispensable de la Ley Hipotecaria de 1861. Si se atiende al tiempo de su promulgación, la crítica que merece es altamente favorable: la separación de la fe pública judicial y extrajudicial, la reversión al estado de los oficios y la consideración del Notariado como
o o una función pública de selección rigurosa, así lo atestiguan. Su principal defecto, la pobreza de doctrina que ha motivado su desplazamiento por los sucesivos Reglamentos hasta el vigente de 1944 y su parcheo legislativo en espera de la anunciada y moderna Ley de Seguridad Jurídica Preventiva.

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