LAS GUERRAS,
DE NUESTROS ANTEPASADOS
Las
guerras siguen dando mucho “juego” y se venden bien.
Es un género tan aceptado que se ha convertido en una fuente
de ‘best-sellers’. ¿Qué se busca en
estas historias bélicas? ¿Hasta qué punto
un escritor puede revivir actos militares ya pasados y sobre los
que habitualmente escasea la información?
MIGUEL ÁNGEL DE
RUS
NO
se trata de novelas sobre la Guerra Civil española, que
siguen escribiéndose y seguirán publicándose
por mucho tiempo; ni de obras sobre la Segunda Guerra Mundial,
al modo de El niño con un pijama de rayas; sino de obras
inspiradas en guerras lejanas, de las que han pasado más
de doscientos años, pero que siguen vivas en la memoria
y que continúan inspirando a los escritores.
Estas novelas pueden tener el
problema que denunció Arturo Pérez Reverte en la
presentación de su libro Un día de cólera:
“es un error juzgar el pasado con los ojos del presente”;
algo contra lo que los autores más destacados trabajan,
aunque no siempre lo consigan. El propio Pérez Reverte
afirma que escribió su libro sobre la invasión napoleónica
y el Dos de mayo de 1808 “desde el punto de vista de un
reportero que cree que la historia fue manipulada”. Tiene
su lógica: no siempre la versión oficial de los
hechos es satisfactoria y en muchas de estas obras se procura
buscar “la otra verdad”, la intrahistoria, las vivencias
de quienes no pasaron a la Historia.
Cátaros
Como afirma Joaquín Sánchez Vallés –autor
de El juglar de Languedoc, obra dedicada a la guerra entre los
nobles católicos de Francia y los ‘herejes’
cátaros– hay razones poderosas para reescribir algunas
guerras, como el hecho de haber podido cambiar el curso de la
Historia y, con él, el mapa de España y Europa.
Así lo asegura Sánchez Vallés, para quien
“Aragón tuvo con el Languedoc muchísima relación.
Durante largo tiempo, los señores del sur de Francia fueron
vasallos de los reyes de Aragón, antes de la formación
de España en 1492”.
Según este autor, “la
gran guerra meridional” a que se alude en este libro fue
provocada entre el conde de Toulouse y Alfonso II de Aragón
por el dominio de los señoríos menores del Languedoc.
Pedro II, el hijo de Alfonso II, se casó con María
de Montpellier, con una clara voluntad de extender su influencia
en el sur de Francia. El deseo de la Corona de Aragón era
extenderse por el Languedoc y, antes de la batalla de Muret, prácticamente
había abandonado la labor de reconquista en la península
Ibérica. Fue precisamente Jaime I, el hijo de Pedro II,
quien se lanzó a la conquista de Valencia y Mallorca, después
de que el poder aragonés desapareciera del sur de Francia.
Si Pedro II defendió a los cátaros, no fue por cuestión
religiosa, sino política: al ser vasallos de sus territorios
transpirenaicos”. El planteamiento es apasionante, quizás
aquella derrota del reino de Aragón en el sur de Francia
propició que continuara la Reconquista y que se formara
España tal como la conocemos. Es una revisión de
la historia que permite liberar la imaginación del lector.
Cámara
de vídeo
En El juglar de Languedoc se trabaja la ficción histórica
con una gran base documental, mientras que Pérez Reverte
se plantea, como él reconoce, Un día de cólera
“como si hubiera tenido una cámara de vídeo
y hubiera salido a la calle a grabar”.
Arturo
Pérez Reverte:
“Es un error juzgar el pasado con los ojos del presente” |
Aunque si se trata de novela
histórica y guerras hay que acudir, obligatoriamente, a
don Benito Pérez Galdós, el gran maestro del género.
Novelas como Trafalgar o La Guerra de la Independencia española
son un manjar para paladares amantes de las historias bélicas,
por su escritura y por la documentación que aportan.
Tampoco se puede olvidar a uno
de los más importantes autores del siglo XX, Ramón
del Valle Inclán, quien dibujó de un modo grandioso
la España del XIX en obras sobre la guerra carlista, como
Los cruzados de la causa, El resplandor de la hoguera y Gerifaltes
de antaño.
Perspectiva
femenina
Valerio Massimo Manfredi está de actualidad con una novela
histórica que sigue la estela de sus predecesoras, El ejército
perdido, una historia que ocurre en el año 401 antes de
Cristo y que nos lleva a vivir la guerra entre atenienses y espartanos.
Tras la muerte de Ciro el joven, el ejército de mercenarios
que contrató se encuentra en tierra de nadie y sin saber
muy bien a dónde ir. A medida que van retrocediendo reciben
la repulsa de los pueblos por los que pasan y el odio del otro
bando. Este hecho histórico se conoce como “la retirada
de los diez mil”. A la cabeza de la expedición iba
Jenofonte y la novela la narra Abira, una joven que lo dejó
todo para ir con el militar a pesar de las duras circunstancias.
¿Cuál
es el planteamiento novedoso de esta obra que trata de un hecho
suficientemente relatado? Que el punto de vista que da sobre esta
guerra que ocurrió hace casi dos milenios y medio el lector
es el de una mujer. Como es comprensible, Valerio Massimo Manfredi
utiliza documentación realista, pero crea una obra de completa
ficción más que histórica, pues lo que ofrece
es su visión de cómo habría podido sentir
los hechos una mujer de la época, algo complejo de percibir
ya que no existen textos femeninos de aquellos tiempos sobre tal
tema.
Valerio Massimo Manfredi ha convertido
el género histórico y de guerra en una fuente de
‘best-sellers’, con obras como Talos de Esparta, una
novela sobre la durísima disciplina de Esparta y sus rígidas
leyes que lleva al lector por el interior de aquella civilización
y su guerra contra el imperio persa, o la exitosa Imperio.
Otro autor que ha apostado con
éxito por las guerras antiguas, en este caso de los romanos,
es César Vidal. El escritor, historiador y presentador
radiofónico, logró el primer galardón del
VI premio de novela histórica Alfonso X el Sabio con la
novela El fuego del cielo. Esta obra nos lleva al año 173;
el Imperio romano está regido por el emperador –nacido
en Hispania– Marco Aurelio y se enfrenta con desafíos
de una gran relevancia; intenta asegurar las fronteras frente
a las acometidas de los bárbaros y procura establecer el
orden en la capital. Los protagonistas son Valerio, un centurión
veterano de la guerra de Partia; Rode, una esclava dedicada por
su amo a la prostitución, y Arnufis, un mago egipcio que
ansía triunfar. Todos confluirán en Roma, donde
sus destinos se irán entrelazando hasta culminar en un
campamento militar a orillas del Danubio.
TÍTULOS
PARA UN INVIERNO HISTÓRICO
Para el lector interesado en pasar un invierno
refugiado en las guerras antiguas, se pueden aconsejar obras
publicadas recientemente como Chamán, de Noah
Gordon; Alfonso XI, el justiciero, de Juan Victorio;
El tesoro de los nazarenos, de Jerónimo Tristante;
La comunera de Castilla, de María Teresa Álvarez;
El caballero del Alba, de Sebastián Roa; London,
de Edgard Ruthefurd o La diosa contra Roma, de Pilar
Sánchez Vicente. Diferentes épocas históricas
y el mismo ansia de conquista, muerte y dominación. |