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FERNANDO GARCÍA
DE CORTÁZAR, historiador
‘LA HISTORIA BIEN CONTADA
ES UN INSTRUMENTO MARAVILLOSO DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA’
Fernando
García de Cortázar, Premio Nacional de Historia 2008,
acaba de publicar su libro Breve historia de la cultura en España.
A caballo ente su trabajo como historiador –con más
de 40 obras escritas– y la dirección de la “Fundación
Dos de Mayo, Nación y Libertad”, dedica su tiempo a
dar testimonio “de una herencia cultural que hay que mantener,
que debemos proteger y de la que podemos presumir”.
MIGUEL ÁNGEL DE
RUS
–A
finales del pasado mes de noviembre dio una conferencia dentro del
Ciclo “1808: España lucha por su libertad”, bajo
el título “España, nación y libertad”;
dos conceptos que considera deben ir juntos.
–Es el nombre de la “Fundación Dos de Mayo, Nación
y Libertad”. Esa fecha es la más importante de la historia
de España y aún gravita sobre nuestras vidas. A partir
de ella los españoles asumen sus derechos y libertades. Hasta
entonces, aunque existía la nación española,
se trataba de un Estado clásico; desde aquella fecha hay
una nación de hombres iguales.
–A
pesar de que el pueblo español defendió a un indeseable
como Fernando VII, que pagó tan generoso esfuerzo con represión...
–Fernando VII tiene muy poca defensa. Es el deseado convertido
en indeseable. El pueblo español al completo (madrileños,
castellanos, catalanes, vascos, andaluces...) defendía lo
que a partir de entonces sería la soberanía nacional:
que nadie de fuera se entrometiera en sus vidas. El levantamiento
del Dos de Mayo es la defensa de la nación frente a una potencia
extranjera; no es la defensa de un rey nada ejemplar.
–¿No
se generó bajo el reinado de Fernando VII y en la guerra
contra las tropas napoleónicas el problema de las “dos
españas”?
–Es el momento en el que alza su vuelo el pensamiento liberal,
finales del siglo XIX y comienzos del XX, que será el que
construya la nación. Frente a ellos se pusieron quienes defendían
los privilegios de la tradición: aristocracia, nobleza e
Iglesia. Y esa pelea sigue aún; si decimos que España
es un país plural no lo es sólo por sus paisajes,
sino también por sus diversas ideologías.
–Si
se aplica la Memoria histórica no habría que quitar
sólo las estatuas de Franco, sino también las de Fernando
VII.
–Efectivamente, ese que apunta es el problema. La Memoria
Histórica es una barbaridad. El concepto de memoria es subjetivo,
y la Historia tiene pretensión científica. La pregunta
es: ¿en qué momento hay que separar lo que influye
en nuestras vidas de lo que no influye? La reflexión es muy
válida; puestos a quitar, quitemos las estatuas de ciertos
reyes que no fueron buenos para la sociedad española.
–Acaba
de publicar un nuevo libro titulado Breve historia de la cultura
en España. Aunque el título ya nos orienta, díganos
de qué trata.
–Es una especie de breviario cultural de España, que
transcurre a través de veinte ciudades españolas.
No sólo es protagonista la cultura literaria, la artística,
sino también la ciudad como concepto irradiador de Cultura.
He escogido las ciudades según su identificación con
un período histórico de España. Las urbes medievales
que retrato en el libro son Santiago de Compostela, Córdoba
y Toledo. Las de los siglos XVI y XVII son Ávila, Salamanca
y Sevilla. La del siglo XVIII es Gijón. Las del siglo XIX
son Santander, Málaga y Madrid, relacionada con Francisco
de Goya. Las del siglo XX son Madrid, Bilbao, Barcelona y Valencia.
Es un paseo por la cultura de España y al mismo tiempo un
viaje en el tiempo, pero sobre todo es el testimonio de una herencia
cultural que hay que mantener, que debemos proteger y de la que
podemos presumir. Recojo la sabiduría de Averroes, la escultura
de Martínez Montañés, la pintura de Velázquez,
el teatro de Calderón de la Barca o la novela de Clarín.
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Pasión
por la Historia
Fernando García de Cortázar
nació en Bilbao en 1942. Es catedrático de Historia
Contemporánea de la Universidad de Deusto y miembro
de la Compañía de Jesús. En la actualidad
compagina su labor como historiador con la dirección
de la “Fun-dación Dos de Mayo, Nación
y Libertad” y la revista El Noticiero de las Ideas.
Autor de
cuarenta y tres libros, su labor ha sido reconocida recientemente
con el Premio Nacional de Historia 2008. De su Breve historia
de España se ha dicho que es el best seller más
importante de la historiografía española de
los últimos años. Entre sus obras destacan grandes
éxitos como Los perdedores de la historia de España,
Historia de España: de Atapuerca al estatut o Los mitos
de la historia de España.
Fernando
García de Cortázar ha dirigi-do más de
cincuenta tesis doctorales, defendidas en distintas universidades
españolas y extranjeras y ha sido condecorado con la
Orden del Mérito Constitucional de España y
la Orden de las Palmas Académicas de Francia. |
–Cansa
un poco escuchar los lamentos de nacionalistas catalanes y vascos
sobre cuánto sufrieron la dictadura de Franco y cómo
los sojuzgó Castilla.
–Las regiones que más perdieron con Franco no fueron
Cataluña y Vascongadas, cuyas burguesías obtuvieron
beneficio de aquella época, sino Castilla o Galicia. En España
el gran perdedor de los últimos tiempos es el campo, y esa
derrota se acentúa con las negociaciones de los distintos
gobiernos españoles para entrar en la Unión Europea,
porque se cedió cuanto hizo falta en agricultura y ganadería.
El campo y sus problemas es un fenómeno de muy larga duración
en la Historia de España.
–¿Y
no le preocupa el falseamiento de la historia que se estudia en
las diversas comunidades autonómicas? ¿No debería
hacer la Academia de Historia algo al respecto?
–Yo escribí un informe bastante crítico. Aunque
tenga el Premio Nacional no soy académico de la Historia,
pero entiendo que deberían estar al tanto. Es una cuestión
de sentido común. El modo en que se deforma la historia,
la verdad, es una barbaridad, un atentado contra los derechos de
los alumnos. Es lamentable la visión localista y alicorta
de la educación actual. No es integradora. Y la manipulación
de las historias locales es gravísima. Sirve para justificar
la división del mapa autonómico de España de
1978. Se crean asturianos, vascos, catalanes... pero no ciudadanos.
Me preocupa tal etnocentrismo. La historia bien contada es un instrumento
maravilloso de educación para la ciudadanía.
–En
las ikastolas del País Vasco se educa explicando que aquel
territorio no es parte de España.
–En las escuelas de las Comunidades Autónomas se falsea
la Historia porque es un instrumento fácilmente manipulable
y porque sin Historia nacional no hay nación que inventarse.
Los marinos vizcaínos iban con los castellanos a conquistar
América. La región vasca es la que tiene menos argumentos
para una secesión. El País Vasco, como decía
la Generación del 98, es la abuela de España. El propio
Sabino Arana lo reconocía. El término País
Vasco es reciente, siempre han sido vizcaínos; ya se les
denominaba así en El Quijote. El País Vasco se hace
grande con la industrialización de finales del siglo XIX
y con Franco. Fueron precisamente los empresarios vascos y catalanes
quienes quitaron las aduanas interiores; fueron quienes más
lucharon por crear un mercado nacional. El problema del nacionalismo
catalán, como decía Manuel Azaña, no se soluciona
aportando textos. Sería factible y absolutamente necesario
que la Historia de España se estudiara con contenidos comunes
en todo el país. Hay que entenderla como proceso y como integración.
–Los
romanos ya incluían hace más de 2.000 años
todo lo que hoy es España en el concepto Hispania.
–Hay un hecho relacionado con el Dos de Mayo que crea Nación:
el levantamiento general contra el extranjero. Pero España
ya era nación. Es el primer Estado moderno, con los Reyes
Católicos, con fronteras definidas a finales del siglo XV
y a principios del XVI, mientras en el resto de Europa las fronteras
se siguen cambiando durante siglos.
–¿Imagina
usted, en el futuro, a España como un reino de Taifas?
–Entendería que no, porque creo que ha de primar el
sentido común ante tanta exaltación localista, que
tiene expresiones gravísimas y atentorias contra el individuo.
Lo que sucede con las lenguas en Cataluña, País Vasco
o Galicia es de extrema gravedad. Estoy perdiendo mi derecho a hablar
la lengua que quiero. Estamos en un momento grave de España.
Un momento en el que puede estar en peligro la igualdad entre los
españoles y en el que debemos ser firmes en la defensa de
una España constitucional como garantía de nuestros
derechos y libertades individuales.
–¿Y
no vivimos en España ya muy cerca de un sistema federal?
–El modelo federal actual es el modelo del Estado de las Autonomías.
España ya está federalizada. Lo que sucede es que
las autonomías han seguido un concepto historicista. ¿Por
qué no una Comunidad que abarque todo el Cantábrico?
¿O todo el valle del Ebro? Me encanta el lema madrileño,
que su identidad es no tener identidad. Madrid tiene un gran discurso
nacional, como por ejemplo se manifiesta en la Fundación
que dirijo, “Dos de Mayo, Nación y Libertad”.
–¿Y
tiene, en su opinión, que ver este espíritu localista
con la disgregación del Archivo Histórico de Salamanca?
¿Le parece aceptable?
–Yo siempre digo lo que tengo que decir. Y por ello, me veo
obligado a llevar escolta policial desde hacer ocho años.
Lo del Archivo Histórico, en su conjunto, se debe a la intoxicación
nacionalista o regionalista. No por nacer en Sevilla se es propietario
de la Giralda. Yo tengo una gran conciencia nacional y para mí
todas las tierras de España son mi tierra. Esa intoxicación,
que viene desde la Transición, tiene sus consecuencias. Los
documentos no son de unos o de otros, son de todos. Es claramente
una política dedicada a crear agravios, en lo cual es maestro
el nacionalismo, que en España tiene un exceso de publicidad
y de peso. No deben tener tanto poder con sólo el nueve por
ciento de los votos. La España real, la ciudadanía,
debe movilizarse para no vivir al dictado de los nacionalistas.
Este miedo a usar la bandera o el himno español, como si
fueran de propiedad del anterior régimen, es algo con lo
que hay que acabar. Y es curioso, pero lo que más está
ayudando a quitarnos la vergüenza de los símbolos de
España son los éxitos de nuestros deportistas. Parece
que poco a poco la gente empieza a no tener vergüenza de decir:
“soy español”.
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