El notario

Historia del Notariado

El notario: símbolo de libertad real

El notario desde sus orígenes es una pieza básica de las sociedades democráticas y la economía de mercado. El notario como funcionario público es una garantía para el ejercicio de las libertades individuales y patrimoniales, en cualquier situación, incluso frente a los poderes públicos.

Antecedentes históricos

La figura más antigua y similar al notario probablemente fue el escriba egipcio, que redactaba los documentos del Estado y en ocasiones también los de particulares. Estos escritos sólo tenían validez si llevaban el sello de un sacerdote o de un magistrado de jerarquía similar. Los escribanos hebreos del pueblo preparaban diversas transacciones y documentos privados como certificados de divorcio.

Pero sin duda los antecedentes directos del notario fueron el ‘singrapho’ griego y el ‘tabulario’ romano. A partir de estas figuras comenzó a esbozarse una profesión que nace como tal en el siglo XII, en la Universidad de Bolonia. Las bases del Notariado científico se sintetizaron y difundieron por toda Europa a través de la ‘Summa artis notariae’ de Rolandino, famoso profesor y notario de la ciudad italiana.

El Notariado en España

En España, el Fuero General de Jaca y el Fuero Real de Castilla (1255) otorgaron a la carta sellada por notario la máxima autoridad. Las partidas del rey Alfonso X el Sabio consideraban al Notariado como una función pública y regularon su actuación con bases que se mantuvieron vigentes hasta la ley de unificación de 1862, todavía en vigor.

Historiadores e investigadores acuden hoy en día a los archivos notariales para profundizar sobre multitud de hechos históricos. En ellos se encuentran valiosísimos documentos, como el testamento de Isabel la Católica, que quiso tener tres hijos para que uno de ellos fuera heredero de las Españas, otro arzobispo de Toledo y el tercero, notario de Medina del Campo.

El Notariado en la actualidad

Hoy en día el Notariado español ha desarrollado un ambicioso programa de modernización tecnológica para adelantarse a las demandas sociales del nuevo siglo. Los notarios españoles se han convertido en uno de los colectivos profesionales más activos en el proceso de implantación de la Administración electrónica. La apuesta tecnológica acometida desde 2000 -que ha supuesto una gran inversión- les ha permitido afrontar con garantías los retos y exigencias a los que se enfrentan como funcionarios públicos tras la entrada en vigor de diversas normas que incorporan el uso de las nuevas tecnologías a su labor diaria.

Para poner en marcha su plan estratégico de modernización, el Notariado constituyó en 2002 la Agencia Notarial de Certificación (Ancert) con el objetivo de proporcionar un mejor servicio al colectivo notarial y, por extensión, a la sociedad en su conjunto. ANCERT, con sedes en Madrid y Sant Cugat del Vallés, cuenta con unos 150 profesionales dedicados a la implantación, desarrollo y explotación de los sistemas telemáticos corporativos, que han puesto en marcha la mayor infraestructura de comunicaciones y tecnología desarrollada por un colectivo profesional en nuestro país.

Este desarrollo tecnológico ha permitido al Notariado crear el Órgano Centralizado para la Prevención del Blanqueo de Capitales (OCP) y el Órgano de Control Tributario (OCT), dos organismos que colaboran en la lucha contra el fraude fiscal y el blanqueo de capitales remitiendo las operaciones sospechosas contenidas en el Índice Único Informatizado -que contiene todos los documentos que se autorizan en las casi 3.000 notarías de España- al Servicio de Prevención del Blanqueo (Sepblac), fiscalías y Agencia Tributaria.

Prueba del éxito de esta colaboración han sido los reconocimientos públicos tanto de organismos nacionales e internacionales como de los ciudadanos y profesionales jurídicos y económicos en España: 

  • El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) destacaba en su último informe que el Notariado español era uno de los más avanzados de los 17 países europeos que funcionan bajo un sistema notarial en materia de prevención del blanqueo de capitales y del fraude fiscal.

Esta modernización constante unida a una confianza que ronda los ocho siglos de existencia es una de las razones por las que hoy en día el Notariado sea una de las Instituciones más valoradas por la sociedad española. 

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